Hace tiempo que tenemos la impresión de que este, nuestro amado sector, está más fragmentado que nunca; De estar perdiendo prestigio, terreno como colectivo, área de negocio y profesionalidad.

En mi anterior post ya defendía la imperiosa necesidad de abordar como grupo, los lastres, visibles y ocultos, que nos afectan en nuestra diaria actividad profesional.

Problemas como la formación, la división de autoridad, la relación con proveedores y clientes, la imagen que de nosotros proyectamos dentro y fuera del sector, las relaciones internas y externas…

Reitero mi intención de exponer en voz alta, estos conceptos cancerígenos que rondan mi cabeza y de los que puedo creer que tengan solución o no.

No tengo respuestas, solo preguntas y opiniones.

Se necesita nuestro esfuerzo individual, pero el diseño y la construcción de un nuevo sector debe hacerlo el colectivo.

Sino lo hacemos nosotros de forma consciente, otros se ocuparán de ello, evolucionar  es inaplazable.

Esa es la cuestión.

 

El peluquero ¿Empresario?

Más allá de los diferentes conocimientos y habilidades que deba tener un profesional de la peluquería, éstos se multiplican en el momento de dar el paso de montar un salón propio.

Heredado del hiper-individualismo y la cultura del pelotazo de los 80, existe la creencia que el peluquero decidido a montar un salón, súbitamente se torna en experto empresario con apenas desearlo.

Aunque se trate de una peluquería con un solo puesto de trabajo, un concepto de auto-empleo, si olvidamos los diferentes aspectos que requieren atención en cualquier negocio, se está condenado al fracaso.

Dimensionado al tamaño y volumen de trabajo del negocio que se monta, se tendrán que controlar los mismos parámetros que los de una gran empresa; La administración, la parte comercial, la de personal y la de producción, así como la dirección, si se desea que el proyecto tenga un mínimo de coherencia.

Hasta ahora muchos hemos pasado de puntillas por estos aspectos, empleando ‘la Cuenta de la Vieja’, con mínimos que permitían cubrir con algún remiendo los descosidos provocados en algún área, bombeando así a futuro las consecuencias de decisiones arbitrarias, sin recordar en muchas ocasiones, de dónde vienen nuestros problemas.

¿Acaso no tenemos responsabilidad, los que no repercutimos a tiempo la subida del IVA en nuestras respectivas tarifas?

 ¿Hicimos un verdadero análisis de las consecuencias sobre esta decisión y su efecto en nuestra competitividad?

 

Nuevos condicionantes, EREs, ERTEs, subsidios del COVID, nuevas restricciones del cómo y cuantos trabajar…

Mas y mayores condicionantes del actual entorno y que precisan un mayor control de los diferentes aspectos de la gestión empresarial, poniendo el foco en el ‘departamento de administración’.

Éste es un apartado lo suficientemente específico como para que un peluquero enfrentado a su disciplina, caiga fácilmente en la tentación de dejarlo en manos de una gestoría para desentenderse de todo el tema.

Llevar las liquidaciones de los impuestos y los registros requeridos por los diferentes estamentos gubernamentales, es un mínimo que todos estamos de acuerdo, por narices, hay que asumir y convenientemente delegar en estos profesionales.

Pocos nos preocupamos de tener una mínima cultura empresarial, para poder comprender una cuenta de resultados o la dimensión de las más básicas ratios que deberían apoyar nuestras tomas de decisiones.

Muchos de nuestros asesores, al final de año, nos presentan un balance contable que se esfuerzan en explicarnos, intentando plasmar la situación económica de la empresa en ese momento.

Este balance contable, que suena poco menos que a chino, resulta más que insuficiente en situaciones tan inestables como las actuales.

De un mes a otro la situación ahora más cambiante que nunca, nos exige mayor información del estado para la tomar cada vez más decisiones.

La pasividad frente a los retos que se nos plantean, es peor opción cada día que pasa.

 

Se reducen las oportunidades, todo es determinante

Todas las áreas de nuestro proyecto reclaman nuestras atención, cuestiones que antaño parecían decidirse por sí solas, ahora demandan un nuevo planteamiento, una decisión lo más consciente posible.

Decisiones tan básicas como nuestra tarifa de precios, la marca de productos a utilizar, el sueldo, el número y el tipo de nuestros colaboradores, deben tomarse con la necesaria información sobre el estado actual de nuestro negocio, y de las posibilidades variaciones que esta toma de decisiones, tendría sobre las ratios, especialmente sobre la de beneficios.

Finaliza el año, ¿Nos hemos planteado si debemos realizar o no la correspondiente subida de tarifa?

 

Así que necesitamos disponer de información verídica y fresca a la hora de plantearnos los resultados a los cambios que nuestras decisiones o las de otros, puedan ejercer sobre el resultado de nuestro arduo trabajo,  ya que ahora quedarnos a la espera del ‘esperar a que todo esto pase’ ya no es una alternativa.

¿Quién no se ha  sorprendido con la sensación de trabajar como burro, viendo como cada vez se obtienen menos ganancias económicas?

¿Por qué la fórmula que antes nos proporcionaba beneficios, se ha tornado en una fábrica de pérdidas?

¿Entendemos que ha pasado y como subsanarlo?

¿Nuestras gestorías, asesorías, están preparados para ofrecernos los servicios e informaciones que nosotros necesarios en esos, estos momentos?

 

Modelos de gestoría habrá cientos, pero básicamente suelen centrarse en gestionar el papeleo necesario para que un negocio funcione (que no es poco).

Parece imperiosa la necesidad de contratar servicios más completos, asesorías que acompañen al peluquero, aunque sea de forma online, y puedan periódicamente o bajo petición, pero sobre todo de forma ágil, pasar informes de estado, consejos sobre temas específicos de inversión o contratación de personal…

¿Existen asesorías que ofrecezcan estos servicios ?

¿Son accesibles para micro-empresas, mayoría en el mundo de la peluquería?

 

Evidentemente este tipo de asesoramiento tiene un coste económico que hay que repercutir en el precio de los servicios que realizamos en el salón, de ahí la importancia de tener una tarifa con precios justos; Todo está inter-relacionado en nuestro negocio.

 ¿Tenemos una tarifa de precios que realmente cubre las necesidades de nuestro negocio?

¿Ofrecemos un servicio que justifica pagar esos precios?

 

Profesionalizarse como empresario

Plantearnos nuestra profesionalización, debe ir acompañado de la misma resolución en todas las áreas de gestión del negocio, porque nuestra profesionalidad como peluquero no es suficiente cuando hablamos de trabajar o que trabajen, para uno.

¿Cómo has estado gestionando tu negocio?

¿Cómo lo piensas hacer a partir de ya?

¿Qué herramientas interiores y colaboraciones externas necesitas?

¿Qué costes en tiempo y dinero requieren?

 

Cada proyecto necesita su plan y su calendario de implementación, así que si tienes tu propio salón tu también necesitas el tuyo, pero sobre todo puesto al día.

No es fácil ni rápido, tener un negocio, una peluquería, no es un trabajo, es una forma de vida...

 

Más de este especial

#0 – r0 – Se busca con urgencia soñadores de los futuros, que nos salven del presente

 

Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
#ReformulandoLaPeluqueria
@
Últimos posts del autor

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia de usuario y obtener datos estadísticos de navegación de los usuarios.  Para más información vea la Política de cookies