Objeción a la profilaxis desmesurada

El cabello es seda y el tacto divino

Necesitamos el tacto para poder transmitir nuestro sentimiento en todo lo que hacemos.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, tiene memoria, nos habla, nos dice, siente, protege…

La piel nos escuda del frío y del calor, de golpes, bacterias y agentes tóxicos, la piel es la mayor protección externa que tenemos.

Las manos son nuestra alma, nuestra personalidad, los dedos dibujan, transmiten, sienten…

Si no es con el tacto, cómo y con qué información das un gesto al cabello, tratas un masaje o difuminas con los dedos un color de sombra en el párpado, por poner unos simples ejemplos…

El tacto, es información, es saber, es sentir, necesitamos tacto, especialmente del tacto fino, sensible, para poder crear un estilo, tratar y embellecer, es nuestra alma máter y también por qué no decirlo es un placer….

Somos 100% artesanos, trabajamos con la sedosidad y la sensibilidad del cabello y del cutis de los seres humanos. Saneamos, tratamos y embellecemos de los pies a la cabeza…

No te pueden amputar con un profiláctico de manos, hecho de un material tóxico de un solo uso, cuando tenemos una maravillosa piel en las manos imperdurable, incomparable, infinitamente mejor, que solo con lavarlas adecuadamente no necesita de un inútil objeto tóxico y contaminador que las sustituya.

En los técnicos, acciones concretas y según para qué, no nos queda otro remedio que protegerlas con ese, ahora sí, útil objeto, así luego poder lucir unas bellas manos limpias y cuidadas.

En peluquería, estética y maquillaje ¡quien se cuida más la higiene y las manos que nosotros!

Intentemos maquillar, arreglar una barba, cortar el cabello o hacer recogidos con guantes y escafandra, los clientes y clientas o modelos con tapabocas también claro, para maquillar tendríamos que dibujar los labios sobre el protector respiratorio… todo es un absurdo…

Mientras no nos hagan tests fiables a todos y sepamos quien puede circular libremente, no hay nada que hacer.

La piel con el cabello y piel con piel.

No pienso castrar mis manos ni debilitar mi talento, necesito el tacto, especialmente del tacto fino, del tacto divino…

 

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