HU MA en Konvent0, corazón de arte

HU MA  viaje con corazón de Arte

Nuestro José Ventura, como asesor de imagen y actor del evento, nos hizo llegar la invitación a esta singular pieza de arte, realizada en un un reducto artístico que es el Konvent0 , en el centro de una ex-colonia téxtil, que tras ser abandonada, han sabido reciclar en vivero de arte y artistas.

Las imágenes que acompañan a las impresiones que supe sacar de la pieza artística, son del espacio dónde se realizó el evento, ya que de éste, no se permitieron tomar ni vídeo ni foto.

 

El evento

Definido como viaje, experiencia inmersiva, collage de instalaciones humanas y experimento artístico.

Mas allá de las propias palabras, frecuentemente vacías y repetitivas, Hu Ma es eso.

Un viaje en el que asomarse a los abismos propios, a través del viaje de la propia humanidad, suma ésta, al fin y al cabo, de individuos con iguales profundidades de las que rehuímos siquiera acercarnos.

Una fantasía que llama a la introspección y que como si de una tierra-formación se tratara, a reinvertarse como individuo del YO, y como componente de un colectivo en profunda fase de autodestrucción.

Con plasticidad robada del teatro, de la danza, del circo, de la música… del ARTE, a pesar de la distancia física entre las diferentes escenas, resulta un espacio encapsulador de recuerdos disonantes, ahora sonidos electrónicos de casi-ensayos, ahora música gutural de ancestrales orígenes. Todo ser humano, todo vida.

Cánticos traídos desde lejanos nirvanas, de pretéritos inexistentes, materializados, resultan vanguardia del siglo XXI, distinta a la modernidad. Singular.

Con la sensación de que en cualquier momento cobrarían protagonismo las fantasmales monjas que nos vigilan durante todo el recorrido, invocando la autoridad de la Santa Inquisición y acabar así quemados en descomunal hoguera por partícipes del multitudinario aquelarre de insolente inconformidad.

No puedo mas que poner palabras a lo que sentí, ya que, como toda pieza de arte singular, hay que vivirla en directo y enriquecerse con la propia interpretación de la pieza.

Me llevo conmigo la demostración de que sigue existiendo la generosidad del mostrar talento, sin esperar casi nada a cambio, acaso un reconocimiento, un aplauso.

 

Complemento y co-protagonista, el Espacio

Este espacio de realidad vívida, en medio del gris, siendo el gris su color, es un espacio de numerosos pequeños detalles que arropan un concepto, un todo, como un bosque tras un incendio, repoblado de nuevos propósitos, jugones de lo posible y lo imposible, lo real y el producto de algún liségico desvarío.

Causa dolor por la inusualidad de la fluidez vital de sus merodeadores residentes y temporales, aún de los recién llegados, blandiendo el respeto como única norma.

Bello por su decadencia en estado puro, lienzo de un arte coherente y sorpresivo, minimal y vivo, por definición efímero.

Sin pretensión de luchar contra el tiempo, las inclemencias de su paso, disuelven y remodelan las obras que allí habitan, dotándoles de vida suplementaria.

Creaciones que plasman ensoñaciones y sensaciones vividas, imaginadas, materializaciones de utopías en caída libre al aterrizar en los desgarradores e introspectivos cubículos que representan los espacios del Konvent.

Marcho encantado de saber de espacios de vida, con el imposible, la poesía como motor de vida, capitaneado por duendes habitantes de los bosques de hormigón, narradores de rayos luminosos del atardecer que acarician creaciones nacidas en instantes de singular lucidez.

Así pues añado en mi personal guía de santuarios, este espacio suspendido en un tiempo inexistente, forjador de sensaciones y sentires que seguro sobrevivirán conmigo.

 

 

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