Monsieur Antoine, el gran referente

 

Pequeña biografía de Antoine Cierplikowski (24/12/1884 – 05/07/1976)

En el cementerio de Passy, cerca de la plaza del Trocadéro, una pequeña sepultura guarda la mano derecha de Monsieur Antoine.

Fue un encargo de uno de los discípulos del gran maestro de la peluquería del siglo XX, el también célebre Alexandre de París.

A la pregunta de por qué enterrar en París la mano derecha de su maestro, Alexandre respondió: porque esta mano peinó a María de Romania, Coco Chanel, Sarah Bernhardt o Greta Garbo.

 

Pero ¿Quién fue realmente Monsieur Antoine? ¿Y por qué ha caído en el olvido el hombre que desarrolló la Haute-coiffure tal y como la conocemos hoy?

Antoine nació como Antek Cierplikowski en Sieradz, una pequeña aldea de Polonia, en el año 1885 según el calendario gregoriano.

De su infancia en un ambiente rural mantuvo un buen recuerdo, puesto que regresó a su aldea natal durante sus últimos años de vida.

Pero ya de joven, a los dieciséis años, Antek se mudó a Lódz, una ciudad polaca en la que su tío regentaba una barbería.

Su tío era un barbero-cirujano, así que su sobrino aprendió tanto a afeitar, como técnicas de sangrado, incluso ciertos conceptos de odontología.

Por aquel entonces, trabajaba diez horas al día.

La figura del barbero-cirujano era muy popular a finales del siglo XIX, así que, el joven Antek se formó como barbero.

Además, su tío comenzó a recibir público femenino.

Una vez aprendido el oficio, Antek se dio cuenta que la barbería se le había quedado pequeña, de hecho, la misma Polonia era demasiado poco.

Una anécdota lo ejemplifica.

Un día recibió una clienta de clase alta, pidió por su tío y este no se encontraba en el local, pero Antek le aseguró que él podía peinarla.

Tal fue la maestría que demostró el chico, tales fueron sus maneras finas y elegantes, que desde ese momento muchas clientas ricas solicitaron los servicios del joven aprendiz.

Fue entonces cuando Antek decidió emigrar a Europa Occidental, a la cuna de la peluquería, a París.

En la Ciudad de la Luz

Llegó a París el año 1902, aunque todavía deberían pasar casi diez años para fundar su propio salón.

Mientras tanto, Antoine se estuvo formando y trabajando en el salón de Marcel Calou, sin perder ocasión para visitar asiduamente el Louvre.

De París se mudó a Biarritz, donde pasó una larga temporada, donde peinó a las aristócratas, incluso atendiéndolas en sus mansiones o clubes de campo.

Hacia 1906 regresó a la capital, dónde ya mostró sus métodos innovadores con algo tan sencillo pero que no se había hecho hasta entonces; lavar los cabellos con champú previo a cortarlos y peinarlos.

Muchas mujeres lo solicitaban por su trato afectuoso, por su marcada personalidad artística.

Peinado tras peinado, su reputación crecía, no había peluquero que cortara de manera tan singular como el “petit russe” al que se comenzó a conocer con el nombre de Antoine.

Entorno al 1906, en su salón apareció una mujer americana hablando inglés en uno de los salones de Calou.

Antoine fue incapaz de comprenderla y en aquel momento decidió que necesitaba hablar inglés, así que partió hacia Londres, en un nuevo periplo de formación, en el cual absorbió todo el mundo de la peluquería británica desde 1906 hasta 1909.

 

¿Pero, cuál fue ese peinado tan innovador que todas las mujeres de la alta sociedad querían?

Muchas veces se argumenta que Antoine fue el creador del peinado “a la garçonne”, aunque esto no es del todo cierto.

Más bien fue su redescubridor, él mismo reconocía que el peinado “a la garçonne” era una adaptación de un peinado muy antiguo, arraigado en la historia francesa, en concreto al personaje casi legendario de Jeanne D’arc.

Aquella mujer que, por obra y gracia del Señor, se había equipado con armadura y espada, había cortado su cabellera para parecer un soldado y se había enfrentado a los enemigos de la patria.

Inclusive, las mujeres francesas ya habían llevado el cabello corto en época contemporánea, hablamos del peinado Titus de la época napoleónica, que servía como contraste de la alta burguesía a las pelucas barrocas de la corte de Luís XVI y María Antonieta.

Un peinado masculino que Antoine se encargó de erotizar mediante los rizos.

Rizos que beben de las ondulaciones creadas por otro genio del peinado, el Genial Marcel.

Pero, así como Marcel se preocupó de ofrecer un buen rizo, Antoine, mucho más artista que artesano, buscó la belleza de la mujer, armonizar el rostro con el peinado, personalizar cada tipo de belleza.

Esto fue lo que enamoró a las aristócratas que lo solicitaron allá donde fuese.

 

Por fin su primer salón Antoine

Es en 1909 que Antoine funda su primer salón “Antoine” en la rue Cambon, donde acaba patentando otro de sus grandes innovaciones, los salones de belleza.

Antoine transformó las peluquerías en salones de belleza.

Establecimientos en calles céntricas de barrios adinerados, con precios muy elevados y dónde no sólo se arreglaban el cabello, sino que se creaban tendencias, ya que las primeras estrellas de cine lo visitaban con asiduidad.

Estos salones eran lugares diáfanos, con las paredes llenas de espejos para crear un efecto de “perspectiva infinita”.

Cada salón Antoine mezclaba lo más avanzado en tecnología de la época (máquinas de permanente, secadores, teléfonos), con lo más sublime del servicio personalizado.

Diseñaba de manera individualizada, bajo previo dibujo, cada peinado para cada clienta.

Había mesitas para tomar el té, incluso espacios VIP, así como reservados para artistas con quien mantuvo un estrecha relación a lo largo de su carrera y a quienes rebajó sus tarifas con tal de tenerlos cerca.

En esta época, Antoine crea su propia marca de champús, de pintauñas, de lacas, de perfumes y todos los productos necesarios en su profesión, siendo una de las grandes marcas del período.

Es tan prolífico que incluso, el diseño del frasco del perfume Chanel nº5 es suyo.

Expande su negocio a Londres, también más allá del Atlántico y en su momento más álgido dispuso de más de noventa salones repartidos desde California hasta Tokio.

Es el peluquero total, un hombre con una gran técnica, visión y olfato para los negocios, con don de gentes y extrema sensibilidad artística, nadie como él encarna el espíritu de los fabulosos años veinte.

 

Más que peluquería

El crac del 29 y la Segunda Guerra Mundial afectaron a sus negocios y aunque consiguió reflotarlos, quizás cansado de la presión de la primera línea, quizás dejando espacio a nuevas generaciones, tales como Alexandre, decidió centrarse en sus otros quehaceres.

En su producción artística y poética, teorizó sobre la belleza, así como fue mecenas de otros.

En especial potenció artistas de su Polonia natal, siendo su preferido el escultor y pintor Xavier Czedekowski, conocido popularmente como el “Rodin polaco”.

Además, llevó a cabo todas las ideas que le sobrevinieron.

Vestía con ropajes diseñados por él, diseñaba y se hacía fabricar un avión, esculpía, pintaba y como todo aquel que llega a su cénit, lleva su arte hasta el histrionismo, rehusando la vida en sociedad y tan sólo recibiendo a sus más allegados en su hogar.

En sus últimos años, como si de una catarsis se tratara, regresó a su pueblo natal, abandonando el lujo y la fama, cuidando de su jardín, a vivir tranquilamente junto a su mujer, el gran amor de su vida, y no es una exageración, puesto que, en 1976, tres años más tarde del fallecimiento de su mujer, Antoine traspasa a la edad de noventa y un años en el mismo pueblecito que lo vio nacer.

Es allí donde yacen sus restos mortales, todos menos su mano derecha, la que lo encumbró hasta la cima de la alta peluquería de la primera mitad del siglo XX[1].

 

[1] REFERENCIAS en: DEMORY, Hubert (2005). “Monsieur Antoine”. Editorial l’Harmatan, París.

En el Museo

Abiertas para nosotros de par en par las puertas del Museo de Peluquería Raffel Pagès, pudimos realizar estas fotográfias de algunos objetos relacionados con el propio Antoine de París.

 

Máquina de permanentes ideada por el propio Antoine, que estuvo operativa en sus salones.

 

 

Neceser personal del propio Antoine

 

 

Bodegón con diversos objetos referentes a la marca Antoine París

 

 

 

Portada para Antoine en la publicación semanal Vu


Sobre la autoría del presente post y agradecimientos

Agradecemos el trabajo y la colaboración ofrecida por el Museo de Peluquería Raffel Pagès y sus responsables Eduard Reis y el propio Raffel Pagès.

 

Biografía realizada por Eduard Reig Palau, comisario del Museo de Peluquería Raffel Pagès

Fotografías: Museo de Peluquería Raffel Pagès excepto las que llevan el sello de Adictos a la Peluquería

 

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