Día 40 de trabajo

Hoy más que nunca me gustaría ser adivino para poder saber que todas las peluqueras y peluqueros que conozco están sanos y han sobrevivido, a día de hoy al COVID19.

Hoy más aún que nunca, me gustaría tener en mi mano una bola de cristal y saber cuál será el futuro de esta, mi tan amada profesión, que me lleva acompañando tantos años dándome tantas satisfacciones, aunque también dolores de cabeza.

Esta profesión por la que no me cansaré de pelear para llevarla a lo más alto, para encumbrarla y situarla en el lugar que se merece.

Porque a esta profesión nuestra se le queda corto el nombre de “oficio”.

Este trabajo, para quien lo lleva en la sangre, es una extensión de nuestro paso por el mundo, una continuidad añadida a nuestra forma de ser.

Es decir, yo soy moreno de ojos oscuros, trabajador, un poco desordenado, leal, algo arisco, peluquero, confesor, psicoanalista, asesor, maestro, testarudo, metódico, perseverante, peluquero, extrovertido, cincuentón, emprendedor, peluquero y un millón de cosas más, pero los días que no trabajo sigo siendo peluquero.

Cuando me jubile seguiré siendo peluquero.

Cuando me muera no dirán ha muerto Luciano Cañete el peluquero.

¡Qué va! Dirán : ha muerto el peluquero, Luciano Cañete.

Jajja no sé si será así pero, es así como deseo que sea.

Hasta que eso llegue, vamos a rompernos un poco la cabeza a ver qué conclusiones sacamos y qué lecciones hemos aprendido de toda esta historia del COVID19, cuarentena incluida.

La Pandemia

Si algo me ha quedado claro después de todo esto, es que no se puede dar nada por hecho en esta vida, porque de repente te llega una pandemia como esta y en menos de una semana se te ha ido todo al traste.

Todo por lo que llevas luchando toda tu vida.

Pero tenemos que sacar fuerzas de donde sea para levantarnos y convencernos a nosotros mismos de que somos, no quiero ser pretencioso, casi imprescindibles para mucha gente.

Saquemosle partido a eso, adelantémonos a lo que está por venir.

Es difícil, lo sé, pero no podemos quedarnos sentados a ver qué es lo que va a pasar ahora.

Cojamos lo que está pasando y pensemos lo afortunados que somos por poder desarrollar nuestra profesión.

Muchos siguen metidos en casa sin poder trabajar, nosotros llevamos otra cuarentena ya trabajando en nuestros salones, dando lo mejor de nosotros, haciendo lo que mejor sabemos hacer, devolverle la ilusión a todos esos hombres y mujeres que se sentían tristes, descuidados o con imagen de abandono.

Si han decidido empezar por el  pelo, no podemos defraudarles con nuestros problemas ,que si los ertes , que si los impuestos, que si el gobierno, que si lo uno que si lo otro.

BASTA !!!!!

 

EL ENVOLTORIO HARÁ QUE TU CLIENTE VIVA UNA EXPERIENCIA ÚNICA E INOLVIDABLE

Entreguémosles lo que esperan de nosotros.

Sólo quieren verse “GUAP@S” .

Sólo quieren la imagen añorada de sí mismos anterior al 14 de marzo de 2020.

Es así de sencillo.

En nuestra mano está, además, decorar ese plato principal con nuestros mejores ingredientes. Sonrisas, consejos de belleza, un poco de conversación, música, anécdotas…

Aunque nosotros no lo creemos, mucha gente piensa que somos magos, que con nuestras manos logramos cosas imposibles.

Pero como para nosotros, es tan solo nuestro día a día, no somos capaces de ver la cantidad de trucos que podemos hacer.

Y puedo asegurar que el look final no es siempre lo más importante.

Y la sorpresa que se ha llevado por el servicio recibido, cumplirá con creces sus expectativas.

Y saldrá de nuestros salones contenta por lo que estará deseando enganchar a alguien que le diga lo guapa o lo guapo que está y poder decirle: acabo de salir de esa peluquería y no me lo creo pero soy otra persona, te recomiendo que vayas.

 

Peluquería en tiempos difíciles

Es cierto.

Es un momento muy delicado para la economía.

Sería muy osado aventurarme y decir que es lo que va a pasar de ahora en adelante.

Muchos dicen que se avecina una gran crisis, otros dicen que muchos negocios van a tener que echar el cierre, otros que va a haber un repunte de contagios en octubre.

Parece que siempre ocurre lo mismo, y es que a toro pasado todo el mundo es sabio, médico experto en epidemiología, juez, economista y, si me apuras, tarotista.

Pero ¿sabéis qué es lo bueno de todo esto?

Pues que esta situación es nueva para todo el mundo.

Eso hace que nadie sepa realmente qué es lo que va estar pasando dentro de tres o cuatro meses.

Por eso debemos de actuar con paso firme pero con mucha cautela.

Lo primero que debemos hacer es cuidarnos y protegernos.

No relajarnos con las medidas de seguridad, porque ante una segunda oleada de contagios, probablemente la economía del nuestro país no podrá permitirse que los ciudadanos volvamos a quedarnos en cuarentena.

Por eso es muy importante que aprendamos a convivir con el coronavirus.

Si muchos de los sanitarios no se han contagiado, aún estando en contacto directo con el virus, tenemos que tener claro cuáles son las medidas a tomar para permanecer sanos y poder seguir trabajando.

Aún así, ojo porque nadie está libre de pillarlo.

Y dicho esto quiero darle las gracias al confinamiento, porque eso de que vamos a ser mejores personas no lo tengo yo muy claro, pero lo que si tengo que decir es “bendita cuarentena”, porque por fin tuve todo el tiempo libre para dedicarlo a todas esas cosas que nunca podía hacer.

Tutoriales de miles de actividades me acompañaron durante todo el encierro.

Profesionalmente me puse al día de todas las dudas que tenía acerca de muchos trabajos que no era capaz de llevar a cabo a la perfección en el salón.

Como a muchos la cuarentena me pilló sin una sola muñeca en casa pero como querer es poder, al cabo de una semana había en mi casa cuatro muñecas…internet es maravilloso.

Practicar, practicar y practicar.

Da igual la edad que tengas, la experiencia que tengas porque si realmente eres humilde y honesto contigo mismo, tienes que reconoces que hay muchísimas cosas que por muy buen peluquero que seas, no terminan de salirte bien y que incluso no somos capaces ni siquiera de hacer.

Hoy en día la peluquería ha cambiado mucho.

Los peluqueros estamos deseosos de compartir nuestro conocimiento con los demás colegas de profesión porque ellos también lo hacen con nosotros.

Los peluqueros y peluqueras somos cada vez más generosos entre nosotros porque al fin nos hemos dado cuenta que compartiendo aprendemos mucho más que encerrándonos en nosotros mismos.

 

Más madera…

También me preocupa bastante  es ese rumor que hay por ahí rondando que dice que el dinero en efectivo va a desaparecer.

Y, hablemos claro, todos nos echamos las manos a la cabeza.

Tengo una teoría y es que pienso que eso no es que vaya a ocurrir, es que ya está ocurriendo.

Tendremos que aprender también de ello.

Si desaparece el dinero en efectivo, no vamos a tener mas remedio que subir los precios de nuestros servicios ya que en caso de que no lo hagamos, nuestros beneficios desaparecerán.

Aunque nos parezca algo inviable, es una medida que creo que será inevitable tomar pero que mejorará aún más la calidad de nuestro trabajo, ya que, para justificar una subida más rápida de lo habitual, el servicio ofrecido ha de ser exquisito.

Por ello nuestros equipos no solo han de estar cada vez mejor preparados, sino que nosotros tenemos que ser el ejemplo para ellos a la hora de tratar al cliente con el mimo que se merece y que marcará la diferencia con todos aquellos salones que en ese futuro cercano no hayan sabido aclimatarse a la NUEVA NORMALIDAD.

Porque hay una cosa que tengo cada vez más clara,  y es que no creo que las cosas vayan a volver a ser como antes.

No creo que vaya a ser mejores ni peores, sino que probablemente sea el inicio de una realidad nueva.

Como a todos, me aterra el pensar que en unos meses no pueda aguantar el impacto económico, pero de nada me sirve pensar en negativo.

Quiero pensar que si nos alcanza para pagar el alquiler de los locales, quizás sea un buen momento, dada la situación general ,de negociar con los caseros.

Que con un poco de suerte, tendrán un talante dialogante porque sabrán que muchos negocios han tenido que bajar la persiana, quedando muchos locales vacíos. ¡Cuidadín!.

Por ello en vez de ser fatalista siempre debemos de leer entre líneas y tratar de que la lectura sea lo más prometedora posible.

Sé que no es fácil con la que está cayendo, pero no olvidemos que somos magos y que podemos hacer que la cosas cambien porque tenemos algo que no todo el mundo tiene…

 

Dos manos para trabajar y el oficio más bonito del mundo

Yo durante el confinamiento contemplé el peor de los escenarios posibles y me hice la siguiente pregunta

¿Qué es lo peor que me puede pasar?

Lo peor que me puede pasar es que el virus acabe conmigo (en ese supuesto:CASO CERRADO)

Pero si tienes salud ¿qué es lo peor que te puede pasar?

¿Que lo pierda todo?

Seguiría  pudiendo cortar el pelo porque tengo dos manos para trabajar y porque seguiría pudiendo  dedicarle a los demás mi magia.

 

Luciano CAÑETE cofundador de CORTA CABEZA

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